Un decepcionante Atlético no pudo con el Astana (0-0) en un partido

Un decepcionante Atlético no pudo con el Astana (0-0) en un partido en el que lo más preocupante no fue el marcador (el Atlético sigue dependiendo de sí mismo hasta para ser primero de grupo) sino las sensaciones, porque apenas creó juego, tuvo pocas ocasiones y durante fases incluso el Astana vivió más cerca de Oblak que el Atlético de Eric.

Jugó el Atlético uno de los partidos más insulsos que se le recuerdan, como si fuera a ganarlo por llamarse Atlético de Madrid, como si el partido fuera más un marrón que otra cosa, algo prohibido hasta ahora desde que llegó Simeone. Pareció el Atlético de Manzano, o el de Aguirre, o el de cualquiera de los muchos entrenadores que pasaron sin pena ni gloria por el Manzanares, cuando el Atlético se enredaba contra cualquier rival y en cualquier escenario.

Sólo tras la salida de Carrasco el Atlético tuvo algo de filo y trenzó alguna jugada potable. Un remate de Torres frente a Eric, un disparo cruzado de Griezmann, dos centros que tocaron en el larguero y algún remate o intento de remate en acciones a balón parado fueron el bagaje del Atlético ante el meritorio Astana, que al calor de su hinchada tiró de orgullo para sumar otro punto. Ni Galatasaray ni Atlético han sido capaces de ganar en el estadio del Astana, y eso es un paso adelante para el equipo kazajo.

Cuesta encontrar algo digno de mención en el Atlético. Ni Torres, titular, ni Jackson en el rato que estuvo acabaron con las dudas de Simeone en cuanto al '9'. Tampoco Griezmann fue el jugador diferente, ni Koke hiló el juego. Siqueira y Saúl no aprovecharon su oportunidad y Giménez mostró algún nervio, quién sabe si tocado todavía por lo sucedido en Riazor. Entre el desastre, sólo se elevó Tiago, que al menos tuvo coraje para lanzar al equipo arriba, y Juanfran, que no se cansó de llegar pese a no tener el acierto de otros dias. No hizo el mediocentro portugués el partido de su vida, por supuesto, pero fue el mejor de su equipo de nuevo. Lo tuvo fácil porque el nivel general fue muy bajo, eso sí.

En la primera parte, el Astana incluso dominó en algunas fases, al punto de que sacó más córners (4) que el Atlético (3) en ese periodo. Kabananga, el mejor del Astana, dio trabajo a Giménez y Godín. Atrás, Postnikov y Anicic solo se despistaron una vez, pero Torres no lo aprovechó. En el segundo acto, el cuadro de Stoilov dio un paso atrás, como era de esperar, pero no vivió excesivos agobios. No le obligó el Atlético, que extrañamente fue un equipo casi hasta sin alma. Un Atlético desconocido. Sólo el cero en la portería de Oblak fue propio de este Atlético. Por lo demás, no dio la talla en Astana. El resultado, malo, tiene arreglo. Urge mejorar el juego.

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