Israel Jiménez Sin miedo a nada

Un autogol en el Clásico que costó la eliminación de Tigres, un beso de Nahuel Guzmán, una foto suya desnudo en el vestidor, ser separado del Tricolor en una Copa América y una lesión en la rodilla no le afectaron en nada a Israel Jiménez.

Al contrario, el lateral derecho sólo escuchó las burlas y las críticas para hacerse más fuerte y alcanzar la gloria, como el anotador del penal definitivo que le dio a Tigres su cuarta estrella, en la Final ante Pumas.

"Ni eso ni nada me va a hacer bajarme del barco o va a ser algo para matarme. Es algo que a mí me da más fuerza, el que me digan cosas o que pasen esas cosas, eso me da más fuerza para trabajar y demostrar, ser más fuerte de mentalidad", comentó.

"A mí me pueden decir mil cosas, pero no me afecta en nada, así pueden burlarse del beso, de la foto de Guerrón, del rebanón, eso nunca me va afectar, porque yo disfruto mi vida".

¿Eso (rebanón) te volvió más fuerte?

"Sí, tanto eso y desde antes, con la Selección, que me regresaron de la Copa América. Desde ahí me empecé a hacer más fuerte, ya tenía esa experiencia y luego me pasó eso (rebanón), sabía ya de las críticas que me iban a llegar. A uno le dan más fuerzas ese tipo de cosas".

Jiménez habló por primera vez de lo que vivió la noche del domingo 13 de diciembre en la cancha del Estadio Olímpico Universitario, cuando con toda la frialdad le puso un alto al drama que habían vivido los Tigres en la vuelta de la Final contra los Pumas.

El regiomontano se sentía tan fuerte mentalmente en ese momento, que pensó en cobrar el penal definitivo a lo Panenka.

"Yo quería tirar porque buscaba demostrar que no sólo estoy para defender, que también puedo hacer cosas importantes. A mí me gusta tirar penales, tiros libres y siempre estoy dispuesto porque no tengo miedo a nada".

"La lista (de tiradores) ya estaba, sólo me preguntó el profe Hugo Hernández que si lo quería tirar, y yo quería tirar, siempre levanto la mano, me sentía con la confianza".

"Me dieron ganas de picarlo, pero en el traslado me viene un calambre y de reojo veo que 'Pikolín' se tira a un lado, entonces sólo aseguré tirando al lado contrario".

En su momento, se pensó que Jiménez festejó llevándose las manos a los oídos en recuerdo por las críticas que había escuchado, pero el defensor lo aclaró.

"Eso lo hice por unos jugadores que yo admiro, Ronaldo, el brasileño, y Riquelme. Yo dije que si metía un gol iba a festejar así, se dio el día de la Final, festejé y pues bueno, es algo que me gustó", explicó.

Después vino el beso de Nahuel...

"No me lo esperaba, él estaba emocionado, quizá en Argentina se acostumbra. Me lo alcanza a dar en la mejilla. Me alcanzo a quitar porque nosotros no estamos acostumbrados a darnos besos, es algo que te escamas".

Por: ÉRICK RODRÍGUEZ

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